La ordenación del edificio queda conformada por un volumen de geometría irregular que limita por su fachada oeste con un espacio verde y al este con la calle Escolapi Càncer. El proyecto quiere reconocer esta situación y ponerla en valor para relacionarse con su entorno cercano y hacer ciudad.   Partiendo de la volumetría inicial que se genera al levantar el perímetro máximo de la parcela se obtiene un techo que supera el máximo admitido por el planeamiento. Para gestionar este “excedente” se decide encontrar la mínima profundidad del edificio para poder conseguir viviendas pasantes, 13,50m con fachadas a este y oeste.   Una segunda estrategia nos lleva a la configuración de la planta baja. Al norte, la parcela limita con un paso para peatones que da acceso a la estación de Metro Torre Baró / Vallbona. Para ensancharlo y subrayar su presencia el proyecto modifica su geometría formando un porche.   El edificio, de 46 viviendas, se resuelve con 3 núcleos de escalera, con todas las viviendas con ventilación cruzada. Un núcleo de escalera sirve a dos viviendas por rellano y dos núcleos de escalera situados a los extremos sirven a tres viviendas por rellano. La distribución de las viviendas en planta (4 pasantes y dos a cada extremo del edificio, haciendo esquina) permiten dar al volumen edificatorio un inicio y un final, girando sus fachadas sobre ellas mismas evitando la imagen de testeros.   Se establece una retícula de cuatro crujías que origina una batería de piezas regulares que se extiende por toda la planta. La aparición de esta cuarta crujía permite introducir la galería que actúa de “descompresión” para las diferentes funciones de la vivienda y de captador climático, hecho que puede llegar a reducir la demanda energética en un 39%. Establecer esta retícula regular también tiene como motivación desjerarquizar las piezas y permitir un uso más versátil de las mismas sin condicionar a su funcionalidad. En la fachada oeste, relacionada con las salas de estar, aparece un balcón de 1,50 m de profundidad que actúa de filtro con el espacio verde existente. La composición de la fachada emerge de la misma retícula regular de la planta, consiguiendo un ritmo regular y controlado.   La retícula de partida permite plantear una estructura racional y ordenada de pilares de hormigón armado con luces entre pilares controladas y forjados bidireccionales. Aún y así, creemos importante destacar que el propio dibujo de la planta parece sugerir la oportunidad de estudiar una solución de estructura más innovadora, como sería por ejemplo con tablones contralaminados de madera tipo “KLH”, que permitirían reducir de manera importante la huella ecológica del edificio y el tiempo de ejecución.

detalle: Concurso
autor: Lluís Jubert, Franc Fernández y Xavier Vancells
colaboradores: Alberto González, Marta Meléndez
emplazamiento: C/ Escolapi Càncer, 10 (sector 1, Torre Baró Isla F). Barcelona
promotor: Patronat Municipal de l’Habitatge de Barcelona

 

tipo de vivienda: Vivienda de protección oficial
nº viviendas: 46 viviendas
nº plazas de aparcamiento: 50 plazas de aparcamiento

 

año proyecto: 2016
sup construida: 6.509,88 m2

46 viviendas en la calle escolapi càncer - barcelona 2016
La ordenación del edificio queda conformada por un volumen de geometría irregular que limita por su fachada oeste con un espacio verde y al este con la calle Escolapi Càncer. El proyecto quiere reconocer esta situación y ponerla en valor para relacionarse con su entorno cercano y hacer ciudad.   Partiendo de la volumetría inicial que se genera al levantar el perímetro máximo de la parcela se obtiene un techo que supera el máximo admitido por el planeamiento. Para gestionar este “excedente” se decide encontrar la mínima profundidad del edificio para poder conseguir viviendas pasantes, 13,50m con fachadas a este y oeste.   Una segunda estrategia nos lleva a la configuración de la planta baja. Al norte, la parcela limita con un paso para peatones que da acceso a la estación de Metro Torre Baró / Vallbona. Para ensancharlo y subrayar su presencia el proyecto modifica su geometría formando un porche.   El edificio, de 46 viviendas, se resuelve con 3 núcleos de escalera, con todas las viviendas con ventilación cruzada. Un núcleo de escalera sirve a dos viviendas por rellano y dos núcleos de escalera situados a los extremos sirven a tres viviendas por rellano. La distribución de las viviendas en planta (4 pasantes y dos a cada extremo del edificio, haciendo esquina) permiten dar al volumen edificatorio un inicio y un final, girando sus fachadas sobre ellas mismas evitando la imagen de testeros.   Se establece una retícula de cuatro crujías que origina una batería de piezas regulares que se extiende por toda la planta. La aparición de esta cuarta crujía permite introducir la galería que actúa de “descompresión” para las diferentes funciones de la vivienda y de captador climático, hecho que puede llegar a reducir la demanda energética en un 39%. Establecer esta retícula regular también tiene como motivación desjerarquizar las piezas y permitir un uso más versátil de las mismas sin condicionar a su funcionalidad. En la fachada oeste, relacionada con las salas de estar, aparece un balcón de 1,50 m de profundidad que actúa de filtro con el espacio verde existente. La composición de la fachada emerge de la misma retícula regular de la planta, consiguiendo un ritmo regular y controlado.   La retícula de partida permite plantear una estructura racional y ordenada de pilares de hormigón armado con luces entre pilares controladas y forjados bidireccionales. Aún y así, creemos importante destacar que el propio dibujo de la planta parece sugerir la oportunidad de estudiar una solución de estructura más innovadora, como sería por ejemplo con tablones contralaminados de madera tipo “KLH”, que permitirían reducir de manera importante la huella ecológica del edificio y el tiempo de ejecución.
46 viviendas en la calle escolapi càncer
La ordenación del edificio queda conformada por un volumen de geometría irregular que limita por su fachada oeste con un espacio verde y al este con la calle Escolapi Càncer. El proyecto quiere reconocer esta situación y ponerla en valor para relacionarse con su entorno cercano y hacer ciudad.   Partiendo de la volumetría inicial que se genera al levantar el perímetro máximo de la parcela se obtiene un techo que supera el máximo admitido por el planeamiento. Para gestionar este “excedente” se decide encontrar la mínima profundidad del edificio para poder conseguir viviendas pasantes, 13,50m con fachadas a este y oeste.   Una segunda estrategia nos lleva a la configuración de la planta baja. Al norte, la parcela limita con un paso para peatones que da acceso a la estación de Metro Torre Baró / Vallbona. Para ensancharlo y subrayar su presencia el proyecto modifica su geometría formando un porche.   El edificio, de 46 viviendas, se resuelve con 3 núcleos de escalera, con todas las viviendas con ventilación cruzada. Un núcleo de escalera sirve a dos viviendas por rellano y dos núcleos de escalera situados a los extremos sirven a tres viviendas por rellano. La distribución de las viviendas en planta (4 pasantes y dos a cada extremo del edificio, haciendo esquina) permiten dar al volumen edificatorio un inicio y un final, girando sus fachadas sobre ellas mismas evitando la imagen de testeros.   Se establece una retícula de cuatro crujías que origina una batería de piezas regulares que se extiende por toda la planta. La aparición de esta cuarta crujía permite introducir la galería que actúa de “descompresión” para las diferentes funciones de la vivienda y de captador climático, hecho que puede llegar a reducir la demanda energética en un 39%. Establecer esta retícula regular también tiene como motivación desjerarquizar las piezas y permitir un uso más versátil de las mismas sin condicionar a su funcionalidad. En la fachada oeste, relacionada con las salas de estar, aparece un balcón de 1,50 m de profundidad que actúa de filtro con el espacio verde existente. La composición de la fachada emerge de la misma retícula regular de la planta, consiguiendo un ritmo regular y controlado.   La retícula de partida permite plantear una estructura racional y ordenada de pilares de hormigón armado con luces entre pilares controladas y forjados bidireccionales. Aún y así, creemos importante destacar que el propio dibujo de la planta parece sugerir la oportunidad de estudiar una solución de estructura más innovadora, como sería por ejemplo con tablones contralaminados de madera tipo “KLH”, que permitirían reducir de manera importante la huella ecológica del edificio y el tiempo de ejecución.

detalle: Concurso
autor: Lluís Jubert, Franc Fernández y Xavier Vancells
colaboradores: Alberto González, Marta Meléndez
emplazamiento: C/ Escolapi Càncer, 10 (sector 1, Torre Baró Isla F). Barcelona
promotor: Patronat Municipal de l’Habitatge de Barcelona

 

tipo de vivienda: Vivienda de protección oficial
nº viviendas: 46 viviendas
nº plazas de aparcamiento: 50 plazas de aparcamiento

 

año proyecto: 2016
sup construida: 6.509,88 m2